Un equipo del Indian Institute of Science Education & Research Kolkata, diseñó una serie de pruebas para descubrir cómo se forman los vínculos entre perros y humanos desconocidos. El estudio encabezado por la Dra. Anindita Bhadra, a diferencia del de la Universidad de Emory (Atlanta, Estados Unidos) que se hizo sobre el mismo objetivo pero con perros de casa, ellos estudiaron a perros callejeros en la India. La población de estudio y sus características son clave porque los canes que viven en las calles están en un estado más puro de supervivencia. Ellos no tienen el alimento garantizado.

Diferentes entornos, mismos resultados. "El afecto juega un papel crucial en la generación de confianza. La comida puede ser un señuelo, pero el amor es lo que crea el vínculo", concluye la investigación india. Entonces, para los perros un humano que lo quiere es una fuente de recursos mucho más segura y permanente que un humano que solo te tira el trozo de comida hoy.

El método

El equipo de Bhadra analizó el comportamiento de 45 perros durante 10 jornadas consecutivas y reveló que el alimento es una motivación poderosa solo en los primeros encuentros. Luego, el valor de la caricia humana se equipara al de la comida, lo que resalta el peso de las relaciones sociales incluso en animales sin dueño.

En tanto, el estudio de la universidad estadounidense de la ciudad de Atlanta utilizó imágenes de resonancia magnética funcional para observar la actividad cerebral de los perros frente a dos estímulos: un elogio de su dueño y un trozo de comida.

Decirle “¡buen chico!” al perro mostró una activación igual o mayor en la zona de recompensa del cerebro que ante una golosina. Como en las observaciones del experimento de la India, para la mayoría de los perros la interacción social es una recompensa biológica tan potente como las calorías.

Ejemplo analítico

En India, para llegar a la conclusión, implementaron, entre otras acciones, una especie de "Prueba del Engaño". A los perros les señalaban un recipiente vacío, se los engañaba. Si el humano solo les había dado comida antes, el perro dejaba de confiar en él rápidamente tras el engaño. Si el humano les había dado afecto, el perro seguía confiando y siguiendo sus señales por más tiempo, incluso si lo engañaban. La comida puede ser un señuelo, pero el amor es lo que crea el vínculo.